- Participarán exclusivamente los miembros del Colectivo literario “Renglones de Ficción" a los que les de la gana hacerlo.
- Si pese a todos los inconvenientes que luchan a diario contra tus innegables ganas de escribir, has decidido participar, hazlo con un único texto.
- Los textos deberían tener una extensión aproximada de diez líneas en letra Arial 12, pero siendo sinceros, en este grupo no somos de reglas.
- El tema del concurso de este año consiste en lo que a cada uno le sugiera el siguiente interrogante: ¿QUÉ FUE DE MIRABELLA WELLINGTON? (mirar más abajo la Adenda a las Bases con el relato original)
- Los textos han de ser colocados por los autores de forma ANÓNIMA como comentarios a esta misma entrada del blog (Pinchar un poco más abajo en donde pone “X comentarios”; Pegar nuestro texto en el espacio en blanco; Abrir la pestaña marcada como “Comentar como” y seleccionar la opción Anónimo; Darle a publicar comentario; Meter la palabra de verificación y Publicar comentario).
- OJO!!No firmar el texto ni poner el nombre en el comentario o vuestro texto quedará automáticamente fuera de juego por no ser anónimo.
- Los relatos podrán colgarse hasta el 12 de FEBRERO a las 23:59h. Cada cual elegirá su momento oportuno para hacerlo y esta cuestión no es baladí. Mucho se ha hablado sobre esto y se seguirá hablando porque en este grupo repetimos los temas que da gusto. Al día siguiente (día del concurso si nada se nos tuerce) se espera que todo el mundo haya leído en el blog los microrrelatos participantes (y que cada uno tenga decidido cuales son los dos que más le gustan).
- El fallo del concurso se realizará durante la cena atendiendo al siguiente procedimiento:
- Las organizadoras (Cabezas de Ajo) numerarán los textos anónimos.
- NOVEDAD en las puntuaciones. Cada participante otorgará 3 renglopuntos a su relato favorito y 1 renglopunto a su segundo relato favorito (se confía de la buena fe de cada participante para no votarse a sí mismo).
- Se sumarán las puntuaciones y se nombrará al GANADOR y al finalista o finalistas. En caso de empate ganará el relato que haya obtenido más veces puntuaciones de 3 renglopuntos. Si sigue habiendo empate tendremos un año bicéfalo.
- Como colofón final se procederá a realizar un juego fuera de concurso que consistirá en intentar averiguar a qué autor pertenece cada microrrelato. Se oirá lo de todos los años, que si este año está muy difícil, que si solo reconozco el de Paco y al final ganarán los de siempre que todos sabemos quienes son y no hace falta dar nombres. Ejem.
- El ganador, una vez que haya sido nombrado, efectuará un breve discurso de agradecimiento en el que podrá trazar a grandes rasgos sus propósitos para el año. El nuevo elegido podrá autoproclamarse del modo que se le antoje.
El premio otorgado al ganador será un diploma acreditativo y el magnífico honor de ostentar durante un año el título de ganador del XIII Concurso “Menudos Renglones” .
- Suerte a todos y …¡empieza el juego!
ADENDA A LAS BASES:
Queridos compañeros del taller de
creación literaria,
Hace más de un mes que decidimos
escribir un relato de miedo para este último día del curso. La tarea no era
fácil, pero tras inspirarnos viendo “Extraños en un tren“ ya teníamos escrita
una escalofriante narración sobre un truculento asesinato. Sin embargo, los
hechos acontecidos en la última semana nos obligan a cambiar de planes. Nada de
cuentos, la realidad supera a la ficción.
El pasado domingo estábamos
rebuscando entre los trastos viejos de casa de nuestro abuelo en Aravaca.
Apareció una carpeta repleta de recortes de periódico. Casi todos relacionados
con la caza, ya que nuestro abuelo era un gran aficionado. Sin embargo uno, el
más amarillento y cuarteado, nos llamó la atención. Os lo hemos fotocopiado
para que comprobéis el punto de partida de esta historia.
Archivan
el caso de la joven desaparecida en Pozuelo de Alarcón. Abril,
1933
El caso de Mirabella
Wellington, la hija del matrimonio inglés afincado en el municipio madrileño,
desaparecida en extrañas circunstancias, sigue sin resolverse después de dos
años de infructuosas búsquedas.
Dada la gran riqueza de
Sir Wellington en un principio todo apuntaba a un secuestro por motivos
económicos. Sin embargo, la oscuridad que ha rodeado la investigación, los
obstáculos puestos por la embajada y la propia sospecha hacia los padres, han
ocasionado que las autoridades archiven el caso por falta de pruebas
concluyentes.
Los señores Wellington han
abandonado el país con destino Bristol para afincarse de nuevo en las
posesiones familiares. La familia anglosajona ha donado el caserón donde
habitaba, cercano al Torreón, al Ayuntamiento de Pozuelo.
Como todos entenderéis esta
noticia nos sedujo lo suficiente como para cambiar el argumento de nuestra
historia de miedo. Un cuento de suspense con el caso de Mirabella Wellington de
fondo sería perfecto para una velada de intriga y misterio. Hoy por hoy, nos
gustaría no haber tomado esa decisión y jamás habernos entrometido donde nadie
nos llamaba.
El relato, hasta donde hemos
podido escribir, dice así:
“Corría el año 1931. Aquella
noche del 30 de junio las pálidas manos de Mirabella Wellington tocaron su
última melodía al piano
Los señores Wellington se mudaron
a España cuando la pequeña Mirabella tenía sólo tres años. Eligieron como
residencia un enorme caserón en el campo, a las afueras de Madrid. El
matrimonio repudiaba las gentes y costumbres del país que les había acogido,
por lo que decidieron educar a su hija en la más estricta disciplina inglesa.
Mirabella nunca fue al colegio y su único amigo era Benson, un setter irlandés
de pelaje oscuro. La señora Wellington se encargó de su educación. Por las
mañanas álgebra, historia y literatura. Por las tardes Mirabella sólo podía
estar en la habitación del fondo del pasillo. Una estancia sin ventanas, sólo
iluminada por una enorme lámpara de araña: la habitación del piano. Los señores
Wellington anhelaban que su hija fuera una virtuosa de aquel instrumento. Sus
finas manos parecían estar hechas para ello. El color de su piel a veces se
confundía con el marfil de las teclas. Debía alcanzar la gloria a través de la
música como ya había hecho su bisabuelo.
Sin embargo la pequeña no parecía
demostrar demasiado interés. Los primeros años solía escapar de la habitación
del piano para jugar con Benson. Pero después, en los exámenes semanales frente
al pentagrama, sus dedos tropezaban abigarrados sin seguir el compás. El
disgusto de sus padres fue dando paso a la ira y a la desesperación. La
educación se fue endureciendo. Arthur Wellington decidió suprimir las clases de
la mañana. La niña ya había aprendido todo lo necesario: debía dedicarse en
cuerpo y alma al piano.
Los días pasaban y la niña iba
creciendo y consumiéndose en la soledad de su cuarto. Únicamente salía de casa
para ir a misa. Aquellos domingos por las mañanas los hijos de los vecinos
podían contemplar a Mirabella. La jovencita, de espesa cabellera rubia, llamaba
la atención por su piel transparente, casi azulada. Los niños no se atrevían a
acercarse a ella.
La mañana en que Mirabella
Wellington cumplió quince años sus padres tomaron una decisión crucial. A pesar
de que la mayor parte del día la pequeña ensayaba sin descanso, los progresos
en su destreza musical no habían sido suficientes. Con esa edad ya no debería
cometer errores. Mirabella se sentó frente al piano para interpretar el
cumpleaños feliz y, de repente,
sus padres salieron de la estancia y echaron la llave por fuera. A partir de
ese momento permanecería encerrada de continuo en la habitación. Por la pequeña
gatera le introducirían aquello que pudiera necesitar, además de un plato con
comida y un vaso de agua una vez al día.
Desde entonces la música apenas
cesó en el caserón. En aquella habitación no existía el día ni la noche, la
pequeña había perdido la noción del tiempo. Cuando las notas dejaban de sonar
se escuchaban los pasos silenciosos de Mirabella, dando vueltas y suplicando
con un hilo de voz:
̶ Dejadme salir.
El tiempo pasaba tan implacable
como la decisión del matrimonio Wellington. La mano que asomaba por la gatera
para recoger la comida estaba cada vez más debilitada. Sus uñas crecían y los
huesos de sus falanges cada día eran más visibles.
De repente un día la música cesó.
El matrimonio Wellington increpó a su hija:
̶ Mirabella, no pares de ensayar. Nunca serás
nadie.
Dentro de la habitación no hubo
respuesta. La señora Wellington introdujo su mano por la gatera y encontró
intacta la comida del día anterior. Tras muchos meses de encierro por fin
abrieron el candado que sellaba la habitación. No podían creer lo que estaban
viendo. La comida putrefacta de varias semanas se amontonaba en los rincones.
Un olor pestilente inundaba la habitación sin ventanas. La tapa del piano así
como la puerta de la estancia estaba completamente arañada por los dedos de la
joven. Pero sin embargo había algo todavía más espeluznante: Mirabella no
estaba en aquella habitación “
Ya teníamos nuestro relato casi
acabado cuando la historia se entrecruzó en nuestras vidas. El martes por la
noche, al salir de la ducha grité sobresaltada al ver las palabras escritas en
el vapor del espejo:
DEJADME SALIR MW
Creí que podía ser una broma de
mi novio, pero en ese momento sonó el teléfono y mi hermana, al otro lado,
lloraba asustada al ver la misma inscripción en el parabrisas de su coche.
Llevamos dos noches soñando con la niña, sus pasos lentos alrededor del piano,
sus lúgubres melodías al anochecer y un hilo de voz que no cesa de repetirnos “
Dejadme salir”.
Estamos asustadas. No sabemos si
nos están gastando una broma pesada o si alguien nos está queriendo decir algo.
Pero una intuición nos dice que no somos las únicas a las que se les ha
aparecido Mirabella. ¿Recordáis cómo se
llama el Centro Cultural donde damos clase?
¿Qué fue de Mirabella Wellington?
ResponderEliminarViernes 13 de febrero de 2026. El Ayuntamiento de Pozuelo convocó a los participantes en el Centro Cultural Mira para esclarecer el misterio. En el centro un sobre negro con las tres cartas que darían respuesta a los interrogantes que durante años habían sumido a los jugadores en el caos de las múltiples especulaciones.
El lugar, la sala de música, era obvio para los allí reunidos, aunque siempre podría aparecer algún despistado que se decantase por el invernadero.
- La Sra. Prado con un candelabro- musitó Roberto provocando una explosión de carcajadas.
- ¿Qué cojones la Sra. Prado?- dijo Paco. Que dudes entre el Sr. Marina o la Sra. Wellington es razonable…pero la Sra. Prado...A mí la que me gusta es la Srta. Amapola, esa tiene cara de echar unos polvos...me recuerda a esa excelsa criatura que cierta vez en un baño…
- Calla Paco, que abren el sobre…
Ni Profesora Rubio, ni Sr. Pizarro, ni cuerda ni sala de música. El asesinato, un montaje minuciosamente tejido por la Sra. Wellington. Mirabella, con la cuchilla escondida en el pan hizo los arañazos del piano y había seguido todas las indicaciones maternas hasta que ésta la liberó una noche. Se escondió en el sótano de una reconocida escritora de Pozuelo hasta que sus padres se fueron a Bristol. Rehízo su vida y siguió tocando el piano. Recuerda cada día a su madre, esa mujer valiente que la salvó de las insoportables visitas nocturnas de papá.
¿Qué fue de Mirabella Wellington?
ResponderEliminara.- Los placeres de la carne
Es un mito que el hojaldre y el foie sean lo más sabroso en un solomillo Wellington. Lo esencial es la carne, una buena pieza firme y tierna, repleta de sangre.
También dicen que el General Wellington vino a la Península Ibérica a devolvernos la libertad ante los franceses. Un cuento, en realidad vino a asegurar el imperio británico, utilizando nuestra gente como carne de cañón.
Y del hotel Wellington de Madrid, se decía que era el hotel de los toreros. Otra mentira hipócrita, era la casa de putas más elegante de la capital.
Lo sé porque era de mis padres, tan cínicos y mentirosos como todos los suyos. En realidad, soy adoptada; me encontraron en Londres durante un paseo y se mudaron a Pozuelo, donde nadie los conocía. Me llamaron Mirabella, pensaron que era un milagro que aquel bebé abandonado en un charco siguiera con vida. En realidad, yo acababa de nacer; engendrada por la madre tierra, como todas las de mi raza.
La “vagina dentata” es otro mito ancestral. Este, para variar, no es falso. La mía se desarrolló cuando mis padres me hicieron aquello y fueron mi primera presa. Desde entonces… Prefiero los hombres, tienen más que comer en ese primero bocado, carne y sangre todavía calientes. Aunque, la verdad, son más delicadas las mujeres. Luego, cuando se desangran, arrastro los cuerpos a mi madriguera, húmeda, profunda, bajo las ruinas de nuestra casa de Bularas, mi territorio de caza. No tengas miedo, me dura meses, la saboreo despacio conforme madura y se pudre, a la vez que mastico con los dientes de la boca el cieno que me nutre. Cuando termino, siempre subo y me cepillo bien, como ellos me enseñaron. No soporto las manchas que el lodo deja entre los dientes.
Y entonces...¿Qué fue de Mirabella Wellington?
ResponderEliminarDe Mirabella Wellington fue lo que de tantas otras mujeres. Las version abreviada es q logró escapar de una familia tóxica gracias al mayordomo. ¡Ay! Siempre el mayordomo...el caso es que éste se convirtió en algo más que eso. Fue su amante y después su marido...Hasta que un día, al pasarle una taza de café, le miró a los ojos y los ojos de "su" mayordomo eran los de otro cualquiera. También escapó de ahí. Vivió en una buhardilla por el centro. Trabajó de dependienta, de limpiadora, de barrendera...la alta alcurnia nunca bastaba para pagar un alquiler abusivo. Tuvo amigos, tuvo más amantes, tuvo un gato. Salió de todos los pozos en los que se metió. Incluso del de la menopausia, que ese fue largo y oscuro. Un día, alcanzada lo que algunos llaman tercera edad, se montó en un autobús que la llevó a Pozuelo. Sus "viejos" hacía años que habían muerto en un incendio en El Torreón, lo vio con indiferencia en una esquela del periódico. Su mansión era ahora un centro cultural forrado de paneles inflamables, quizás haciendo un guiño al anterior destino. Mirabella ya mayor, cargaba, como tantas mujeres de su edad, con la artrosis y una colección de cicatrices más o menos curadas.
En la puerta de aquel centro había un grupo un tanto extraño compuesto por gente de diferentes edades. No paraban de hablar, de reír. Cada uno de ellos era un renglón suelto pero juntos parecían formar un armonioso relato. De repente sintió una especie de sana envidia.
-Perdonad, ¿sabéis si hay plazas vacantes en vuestro taller? Tengo mucho que contar.
Nadie la escuchaba, tuvo que alzar la voz, casi gritar.
-¿Puedo formar parte de vuestro grupo?
Una chica jovencita, a la que llamaban Ajo, contestó con contundencia.
-Lo siento, señora, somos un grupo cerrado.
¿Qué fue de Mirabella Wellington?
ResponderEliminarDesesperada y cansada de suplicar que la dejaran salir de la habitación, Mirabella decidió no comer más y dejarse morir. Poco a poco se fue consumiendo. Escondida bajo la tapa del piano (tal era su delgadez que cabía dentro), pasaba allí los días y las noches durmiendo y soñando con la libertad. Sus padres no descubrieron los restos de Mirabella hasta que abandonaron toda esperanza de encontrarla y decidieron mudarse. La casa fue derribada y en su lugar se construyó con el tiempo un teatro y centro cultural donde se reunía un grupo de escritores en ciernes. Los Wellington se llevaron consigo a Inglaterra las cenizas de su hija. Horrorizados por lo que habían hecho, regalaron el piano a un chamarilero. Eso fue lo único que quedó en Pozuelo de Mirabella. ¿Lo único? Algunos alumnos del centro cultural dicen recibir extraños e inquietantes mensajes anónimos. “Dejadme salir, dejadme salir”, es la misteriosa llamada de auxilio que los tiene atemorizados.
RIO DUERO, RIO DUERO, NADIE A ACOMPAÑARTE BAJA
ResponderEliminarLa situación era tensa, como lo es un entierro o, como en este caso, el deshacerse de las cenizas de un ser querido esparciéndolas por el lugar que eligió. A orillas del Duero, quiso.
Quizás fue esa tensión lo que me llevó a aferrar en la mano ,con tanta fuerza , y durante toda la ceremonia ,el sobre que , junto con la urna , nos entregaron en el tanatorio días después de la incineración, bajo advertencia de la importancia de no perder esa identificación. No lo sé.
Si sé, que terminó nuestro triste cometido y que de vuelta al coche, mi mano poco a poco fue relajándose y aminorando la presión, que fue entonces cuando me di cuenta de que el sobre con el membrete del tanatorio lo había tenido allí todo el tiempo y sé también que , de forma absolutamente mecánica e inconsciente, alisé el sobre con ambas manos... y que lo abrí.
Lo de menos es que no fueran las cenizas de mi querida tía las que volaron acompañadas de nuestro entrañable discurso de despedida , tampoco importaba que fueran las cenizas de otra persona las que ahora flotaban en el río, al fin y al cabo, a cualquiera le hubiera gustado semejante adiós; lo inquietante, lo impactante, lo que perturba mis sueños, es el nombre de esa persona: Mirabella Wellington.
Para la tranquilidad de todos, alguien la dejó salir.
Enviado desde Outlook para Android
Pozuelo de Alarcón, 14 de mayo de 1948
ResponderEliminarPrimera crónica: LA CUADRA ABANDONADA
Hoy se ha descubierto que Mr. y Mrs. Wellington, padres de la niña Mirabella, desaparecida misteriosamente hace 15 años, no residían actualmente en Bristol (Inglaterra).
¿Regresaron en secreto a este pequeño municipio o en realidad permanecieron quince años escondidos como ratas, sin atreverse a volver a ver la luz del día, tal y como había vivido su pequeña años atrás?
Nuestra investigación comenzó en el Ayuntamiento, allí descubrimos que cuando se hizo la donación de la casa-palacio se excluyeron las cuadras, situadas en el fondo norte de la finca y terminará (o no) con el desenlace, el terrible y justo desenlace cuyos elementos son: una mujer que busca y obtiene venganza y justicia, unos padres desalmados que reciben su merecido y un jardinero infiel.
En crónicas posteriores revelaremos los datos que hemos reunido para que TODOS los lectores de nuestro periódico tengan información completa de TODOS los detalles de esta truculenta historia.
En el suplemento de Sucesos del próximo domingo encontrarán la segunda crónica titulada SILENCIO Y OSCURIDAD
Avance: la casa-palacio que fue residencia de los Wellington en España, hoy convertida en Convento de monjas clausura, tiene un pequeño huerto y un jardín, ambos los cuida con gran esmero un hombre que parece anciano y casi ciego.
Tango diabólico
ResponderEliminarAllí estaba, la tenía delante.
"Aquí descansa Mirabella Wellington, la Bella Tanguera""
El sepulturero me contó la historia. Había llegado a la Argentina en un barco procedente de España. Se ganaba la vida tocando el piano por los cafetines aunque ella lo odiaba.
Aprendió a bailar tango y se la veía por el arrabal. La "piba" no era una gran bailarina, le faltaba sentimientos, sin embargo era bellísima, la piel blanca, el pelo rubio y unos ojos verdes diabólicos
hechizaban a los que la miraban.La belleza se marchito, comenzó a beber engordo y ya nadie quiso bailar con ella. Abandono el arrabal y se la veía mendigar por el centro de Buenos Aires. Un día apareció muerta, en la calle, lo más extraño es que sus manos aparecieron totalmente tatuadas de pentagramas.
Algunas noches en el cementerio se oye la marcha fúnebre de Chopin. Todos aseguran que la música sale de la sepultura de Mirabella Wellington, la Bella Tanguera.
Ah, la libero la cocinera que narcótizo a los padres con un suculento solomillo de Wellington. Después la envío con unos parientes a Valencia donde la embarcaron rumbo a la Argentina.
Vuelve a leer en internet su nombre -¡Otra vez! ¿No se cansan?
ResponderEliminarAhora el tiempo es otro, su salud ya no es buena ¿qué esperar con más de cien años? Recuerda una de sus últimas 'travesuras' cuando vio su nombre en un relato de un colectivo literario, le hizo tanta gracia que decidió investigar. En aquella época de un internet global, todavía torpe e inocente, un verdadero oasis para su grupo de hackers, ventajas de haber previsto el futuro en los años ochenta, no le fue muy difícil recopilar datos de los miembros del colectivo y sus allegados y, con la complicidad de algunos, haber hecho aquella broma de mensajes que aparecen en el cristal del baño o en el parabrisas del coche, fácil y efectivo; por lo menos eso parecía o al menos durante estos últimos casi vente años.
Ahora lo va a dejar correr, estará atenta a lo que surja y se reirá ya sin miedo, ya no. Atrás quedan los recuerdos, no quedarán escritos en ninguna parte, del descubrimiento de esa puerta secreta en el torreón, de la cantidad de joyas escondidas, de su viaje en tre, con reserva de coche-cama que le aseguró tranquilidad aparte de anonimato, más que necesario para tanto revuelo creado, su viaje a los Estados Unidos, su boda, su hija y por fin su nieta Melinda que es su cómplice. Tal vez le cuente su historia, ahora que Melinda se acaba de divorciar.
Los ganadores de la noche son: GANADORA "Y entonces...¿qué fue de Mirabella Wellington?" El tercer relato colgado de la pequeña Ajo que se alzó con el título de "Reinaporcuartavez". Como FINALISTAS y pajes reales las clásicas Ajo mayor y W con sus relatos titulados "¿Qué fue de Mirabella Wellington?(primer relato)" y "Tango diabólico"
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